Cambiar el mundo

Algunas veces he dicho que me gustaría cambiar el mundo, o por lo menos dejar un mundo mejor para nuestros hijos. He aprendido que para que eso suceda es necesario empezar por uno mismo, la forma en que me comporto con mis semejantes, la forma como veo las cosas, intentar no juzgar a los demás, solo por el mero hecho, de pensar que yo no haría esas cosas que veo: sin saber cuál es la situación real y sin conocer las circunstancias de la otra persona.

Es necesario, que todos, fomentemos la empatía, el ayudarnos, el hacer cosas buenas por los demás, que nos dediquemos más que a cambiar el mundo, a cambiar lo que no nos gusta de nosotros mismos y que ese cambio, se convierta en motor o generador de energía que empiece a notarse en todo lo que nos rodea, creando pequeños focos de ilusión, que sean capaces de dar, esperanza a todas esas personas, que lo ven todo negro, que ya no pueden más. Personas que consideran que este mundo esta destinado a la destrucción entre unos y otros.

Así pues, mi mensaje o mi pensamiento, es pedir a todos nosotros, que busquemos nuestra mejor versión, con la esperanza que un pequeño grano de cada uno de nosotros, sea capaz de unirse a otros y así, entre todos crear, nuevas oportunidades para todos y porque no, un mundo mejor.